Aunque se creó en un restaurante italiano, hay mucha leyenda en torno a esta ensalada: según cuentan, la creó un chef italiano, Cesare Cardini, en la ciudad mexicana de Tijuana; las malas lenguas cuentan que llegó una
troupe considerable a su restaurante y no tenía muchos ingredientes; se las apañaría con los que tuviera y dio lugar a esta célebre ensalada. Es totalmente inverosímil por dos razones:
- Si yo, una mindundi culinaria, puedo tener los ingredientes sin necesidad de planear esta ensalada, cuanto más un chef, que vive de eso.
- Esta ensalada requiere una presentación que no puede ser fruto de la casualidad; la creatividad requiere trabajo, no todo es intuición, ni en música (aunque que te llames Mozart o McCartney), literatura, ciencia, ni por supuesto, cocina.
Según escribía esto, me he dado cuenta de que me explico como los hispanistas que destripan los clásicos de nuestra literatura en mis libros de texto: todo se pega, menos la hermosura.
Otro punto de discordia se refiere a la presentación y a los ingredientes: pase lo que pase, no lleva tomate (aunque en algunos restaurantes lo pongan) y la lechuga no va cortadita, sino la hoja de lechuga romana entera, lo que, no nos engañemos, es una presentación muy elegante; no obstante, como no existe algo llamado
Inquisición culinaria, cada cual puede presentarlo como quiera y decir
ensalada César a mi manera, y todos tan contentos. El tercer punto de disensión está en el pollo; si habrá desacuerdo, que en mi propia cocina hay discrepancias: el Barbas la come sin pollo y yo, con. Que cada palo aguante su vela; por último, aunque se supone que el pollo va empanado y frito, yo he adquirido un compromiso con mi culo, que cumplo asando la pechuga en el horno para que no crezca desproporcionadamente, o directamente se reduzca. Al Barbas le guardo su ración para que se la coma después con la salsa restante.

La ensalada César con pollo, como a mí me gusta.
Y, tras tanto preámbulo pseudofilosófico, la ensalada César a nuestra manera:
Ingredientes:- Hojas de lechuga romana (usamos 3-4 por comensal, según el tamaño.
- 1 pechuga de pollo por comensal (opcional)
- picatostes (nosotros usamos de ajo y perejil, le dan un toque rico)
- queso parmesano en polvo
Para el aliño César:- 50 gr de mostaza a la antigua (en grano no queda igual de bien trabada la salsa)
- 1 diente de ajo
- 1 anchoa salada
- 1 cucharada sopera de aceite de oliva
- 1 cucharada de vinagre de Jerez
- zumo de medio limón
- 1 chorrito de salsa Worcester
- 1 huevo crudo
- pimienta
La composición del plato no es difícil:
Se colocan las hojas de lechuga en el fondo del plato, a modo de cama.
Si se añade el pollo (asado, frito o hervido, como sea), se coloca en tiras encima de las hojas.
Se reparten los picatostes entre los distintos platos.
Se espolvorea el queso en polvo por encima.
Se meten los ingredientes del aliño en el vaso de la batidora, se mezclan con la minipímer y se vierte el resultado (que tiene un color crema y no es mucho más espeso que un vaso de leche) sobre los platos preparados: se espesa al contacto con el queso rallado.

La ensalada César sin pollo; las anchoas son porque abrimos una lata, y no es cosa de que se queden oreándose.
Se me olvidaba añadir...- Como he dicho arriba, usamos picatostes ya hechos de ajo y perejil, pero si alguien los quiere hacer, lo mismo sale ganando; que no se olvide, claro, de escurrirlos tras freírlos;
- Como Cesare Cardini tenía un restaurante, podía usar las anchoas en otro plato tan alegremente; nosotros, si abrimos una lata, la usamos en ese rato; el Barbas suele usar en su ensalada las que no echa en el aliño César, poniéndolas encima de las lechugas, como yo hago con el pollo; de nuevo, en cocina todo queda a gusto del consumidor.