3.12.09

Brochetas caprese

Sobre el concepto de ensalada caprese (tomate, mozzarella, aceite de oliva y orégano o albahaca), en el canal cocina vi una modalidad para guateques y tapeos varios: ensartar la ensalada en minibrochetas.

Ingredientes:
  • Una bolsa de queso mozzarella en bolitas
  • Tantos tomates cherry como bolitas de mozzarella tengas.
  • Aceite de oliva
  • Vinagre balsámico

Es una tapa vistosa y cosmopolita.


En los palillos ensartas una bolita de mozzarella y un tomatito cherry, hasta que no te queden más de alguno de los dos.
Pones las brochetitas en un plato.
Haces una vinagreta con el aceite y el vinagre y lo echas sobre las brochetitas.
Dejas macerar cosa de una hora; se puede dejar en la nevera, pero a mi me gusta a temperatura ambiente (salvo que la cosa esté tórrida).

1.12.09

Sopa de cebolla

La sopa de cebolla es un clásico de la cocina francesa y, más concretamente, parisina: un plato noctámbulo, tanto para quienes trasnochaban por vicio como para quienes lo hacían por obligación (currantes, vaya). En este caso, he seguido (con variaciones no harinosas) la receta de Escoffier, que viene a ser el abuelo de la cocina francesa.


Ingredientes:
  • cebolla
  • caldo de verduras
  • pan de molde (o pan de hogaza)
  • queso rallado (en polvo para que mezcle mejor)
  • mantequilla

Cortar la cebolla en rodajas finas.
Rehogarlas en mantequilla (¡no olvidemos que es una receta francesa!).
Cuando esté dorada, añadir el caldo y dejar que cueza unos 10 ó 12 minutos.
Escurrir la mayor parte de la cebolla y dejar el resto de la sopa a fuego muy suave (que siga caliente, pero que no se evapore apenas).
Tostar el pan.
Mezclar la cebolla con el queso rallado y disponerlo sobre el pan.
Poner el pan en la sopa (se sumerge ligeramente, porque con la cebolla y el queso pesa más que el caldo).
Gratinar la sopa en el horno (que estará a tope con sólo la parte de arriba encendida).
Para servir y que no se estropee la composición del plato, podéis usar una espumadera para poner el pan en el plato.

29.11.09

Albóndigas

He aquí la receta de las albóndigas de mi gran amiga Inés, de quien aprendí a hacerlas, así como un truco muy cómodo y limpio que desvelaré en este post...



Ingredientes:
  • carne picada (unos 100 gr por comensal)
  • pan rallado (yo lo uso con ajo y perejil por simplificar, pero si no se hace así, añadir ajo y perejil picados)
  • 1 huevo
  • harina
  • aceite
  • cebolla
  • pimentón dulce
  • 1 tomate (o dos cucharadas de salsa de tomate)
  • un vasito de vino blanco
  • agua
  • una pastilla de caldo de carne

Se macera la carne como sigue: en un bol, se bate el huevo, se mezcla la carne y se espolvorea el pan rallado; si el pan rallado no tiene ajo y perejil, picas ajo y perejil y lo añades; si queda demasiado espeso, puede añadirse un poco de leche.
Se deja macerar la carne un rato.
Con la harina y la carne picada, se forman las albóndigas.
Truco cómodo y limpio: En un vasito de vino, prensas un poco de harina (ayudándote con la mano del mortero); con la mano y una cuchara sopera, cohesionas la carne y en el vaso con la harina formas una bolita como si fuera un cubilete: no se llenará toda la cocina de harina.

Fríes las albóndigas en el aceite y les das la vuelta para que no se quemen.
Añades la cebolla para que se rehogue.
Cuando empiece a ponerse transparente, añades la salsa de tomate (yo hoy he usado tomate rallado), la pizca de pimentón y el vino blanco.
Yo he añadido dos cucharadas de caldo que hice anoche, pero si no añades un poco de agua con una pastilla de caldo.
Dejas que se evapore el alcohol, et voilà!.
Típicamente, la mejor guarnición es arroz blanco.

27.11.09

Ensalada César

Aunque se creó en un restaurante italiano, hay mucha leyenda en torno a esta ensalada: según cuentan, la creó un chef italiano, Cesare Cardini, en la ciudad mexicana de Tijuana; las malas lenguas cuentan que llegó una troupe considerable a su restaurante y no tenía muchos ingredientes; se las apañaría con los que tuviera y dio lugar a esta célebre ensalada. Es totalmente inverosímil por dos razones:
  • Si yo, una mindundi culinaria, puedo tener los ingredientes sin necesidad de planear esta ensalada, cuanto más un chef, que vive de eso.
  • Esta ensalada requiere una presentación que no puede ser fruto de la casualidad; la creatividad requiere trabajo, no todo es intuición, ni en música (aunque que te llames Mozart o McCartney), literatura, ciencia, ni por supuesto, cocina.
Según escribía esto, me he dado cuenta de que me explico como los hispanistas que destripan los clásicos de nuestra literatura en mis libros de texto: todo se pega, menos la hermosura.

Otro punto de discordia se refiere a la presentación y a los ingredientes: pase lo que pase, no lleva tomate (aunque en algunos restaurantes lo pongan) y la lechuga no va cortadita, sino la hoja de lechuga romana entera, lo que, no nos engañemos, es una presentación muy elegante; no obstante, como no existe algo llamado Inquisición culinaria, cada cual puede presentarlo como quiera y decir ensalada César a mi manera, y todos tan contentos. El tercer punto de disensión está en el pollo; si habrá desacuerdo, que en mi propia cocina hay discrepancias: el Barbas la come sin pollo y yo, con. Que cada palo aguante su vela; por último, aunque se supone que el pollo va empanado y frito, yo he adquirido un compromiso con mi culo, que cumplo asando la pechuga en el horno para que no crezca desproporcionadamente, o directamente se reduzca. Al Barbas le guardo su ración para que se la coma después con la salsa restante.

La ensalada César con pollo, como a mí me gusta.


Y, tras tanto preámbulo pseudofilosófico, la ensalada César a nuestra manera:

Ingredientes:
  • Hojas de lechuga romana (usamos 3-4 por comensal, según el tamaño.
  • 1 pechuga de pollo por comensal (opcional)
  • picatostes (nosotros usamos de ajo y perejil, le dan un toque rico)
  • queso parmesano en polvo
Para el aliño César:
  • 50 gr de mostaza a la antigua (en grano no queda igual de bien trabada la salsa)
  • 1 diente de ajo
  • 1 anchoa salada
  • 1 cucharada sopera de aceite de oliva
  • 1 cucharada de vinagre de Jerez
  • zumo de medio limón
  • 1 chorrito de salsa Worcester
  • 1 huevo crudo
  • pimienta
La composición del plato no es difícil:
Se colocan las hojas de lechuga en el fondo del plato, a modo de cama.
Si se añade el pollo (asado, frito o hervido, como sea), se coloca en tiras encima de las hojas.
Se reparten los picatostes entre los distintos platos.
Se espolvorea el queso en polvo por encima.
Se meten los ingredientes del aliño en el vaso de la batidora, se mezclan con la minipímer y se vierte el resultado (que tiene un color crema y no es mucho más espeso que un vaso de leche) sobre los platos preparados: se espesa al contacto con el queso rallado.

La ensalada César sin pollo; las anchoas son porque abrimos una lata, y no es cosa de que se queden oreándose.


Se me olvidaba añadir...
  • Como he dicho arriba, usamos picatostes ya hechos de ajo y perejil, pero si alguien los quiere hacer, lo mismo sale ganando; que no se olvide, claro, de escurrirlos tras freírlos;
  • Como Cesare Cardini tenía un restaurante, podía usar las anchoas en otro plato tan alegremente; nosotros, si abrimos una lata, la usamos en ese rato; el Barbas suele usar en su ensalada las que no echa en el aliño César, poniéndolas encima de las lechugas, como yo hago con el pollo; de nuevo, en cocina todo queda a gusto del consumidor.

26.11.09

Pastel de patatas y setas

He aquí una receta italiana que le dedico a mi prima Cordelia, que lleva más de dos meses en Roma a causa de su doctorado y está hasta las mismas de sota, caballo y rey en la comida italiana. Es una receta piamontesa y la saqué (con mis cambios) de un coleccionable de El país.

Ingredientes
  • unos 150 gr de patata por persona
  • setas secas
  • 1 escalonia
  • queso parmesano en polvo
  • leche
  • mantequilla
  • sal y pimienta

Hidrata las setas durante una hora en agua tibia.
Escúrrelos y rehógalos unos cinco minutos a fuego lento con la mantequilla (la receta oficialmente dice aceite, pero tiene toda la pinta de ser una receta montañesa, con más vacas que dan leche y mantequilla que olivares; no queda mal así).
Añade la escalonia cortadas en juliana fina, y mantenlo a fuego lento, removiendo de cuando en cuando, hasta que se oscurezca, sin quemarse).
Salpimenta.
Pela las patatas, cortadas en rodajas muy finas (salen así con el pelador, por ejemplo) y, mientras calientas el horno a unos 180ºC, unta con aceite una cazuela de horno, y lo pones en capas de patata y seta encebollada, espolvoreando cada capa con un poco de queso parmesano, pimienta y sal.
Cubre con leche (puede que se pueda echar nata, pero entonces quedaría muy graso) y hornea hasta que no quede líquido y se dore el guiso (tarda cosa de una hora).
Deja reposar unos minutos antes de servir.

24.11.09

Salchichas al vino

Éste es uno de mis clásicos; se me ocurrió cuando todavía vivía en casa de mi padre y no sabía hacer la O con un canuto; desde entonces, aparte de haber aprendido a cocinar, he introducido algunas mejoras (que especificaré en esta entrada). La guarnición ideal es arroz; nosotros le ponemos algo de rúcula, que cuando se empapa con la salsa queda muy buena.

Aunque en la foto es arroz del de microondas, con arroz "normal" queda mejor, está claro.

Ingredientes:
  • 3-4 salchichas frescas por persona (de las blancas)
  • media cebolla
  • 1 vaso de vino tinto
  • aceite de oliva (2 ó 3 cucharadas)
  • 1 pastilla de caldo de pollo (o sal)
En una cazuela (que tenga tapa), se pasan las salchichas por el aceite de oliva para que se doren.
Cuando estén doradas, se añade la cebolla y se rehoga todo junto.
Cuando la cebolla se ponga transparente, se añaden el vino y el caldo de pollo.
Se deja cocer con la cazuela tapada hasta que se reduzca la salsa.

Puntualizaciones:
  • Al principio usaba vino blanco; fue el Barbas quien me sugirió cambiarlo por vino tinto, y queda un plato con más cuerpo, en mi opinión.
  • Al principio, sacaba las salchichas de la cazuela para rehogar la cebolla; si hay tiempo y ganas, puede hacerse así, pero yo siempre voy un poco pillada y lo rehogo todo al tiempo.
  • Si se hace con salchichas rojas, se usa vino blanco y no hace falta la cebolla.
  • Si no le pones la tapa a la cazuela, la salsa no se cuaja igual, queda un poco más grasienta; sin embargo, esta forma es adecuada con salchichas rojas.

22.11.09

Fondue normanda

Esta receta la vi en el canal viajar, y aunque ya la publiqué en el otro horno, aquí va de nuevo. Yo no la suelo comer, pero San Barbas se solaza cuando se la hago (que últimamente no es muy a menudo).

De entrada, os hará falta una fuente de hierro colado (cocotte) del tamaño de un queso camembert, más adecuado en este caso que una cazuelita de barro...

Ingredientes:
  • Un queso camembert
  • 2 dientes de ajo
  • hierbas provenzales
  • 1 brik mini de vino tinto
  • perejil
Corta el ajo (sin picar) e insértalo en el queso; yo lo corto unas cuatro veces a lo largo. En la tele decían que era para que no se despanzurrara el queso.
Échale un poco de vino tinto por encima, espolvorea con las hierbas provenzales, echa un poco más de vino tinto, se espolvorea perejil, y se mete en el horno a 200º C unos 10 ó 15 minutos.
Como plato único, estas medidas son para una sola persona; según un comentario que tenía en el otro blog, puedes mojarlo con pan o patata, pero yo recomiendo más pan tipo chapata.

Truqui rico: durante los diez primeros minutos, se pone a la mitad del horno; los siguientes (y últimos cinco) se sube a la parte de arriba del horno.