jueves, 21 de enero de 2010

Panna cotta

La panna cotta es un postre italiano, cuyo nombre significa nata cocida; al contrario que otros postres italianos más elaborados, es bastante sencillo de hacer, aunque, como buen postre, tiene su punto laborioso.

Tiene razón el Barbas en que, cuando tengo una visita que rompa la rutina, me busco la manera de hacer algún plato que no se avenga 100% a los preceptos dietéticos: está mi primo Santi en casa por unas movidas que tiene que apañar en la UAB; como mi prima Cordelia y yo comentamos, da gusto tener cobayas agradecidas. Había visto este plato en el Cooking mama 2 de la Nintendo DS (que no facilita la receta), y me la agencié: no parecía difícil ni demasiado graso, y llevo un tiempo en que las recetas me parecen desafíos que hay que abordar.

Me salió bastante ligera, a lo mejor porque usé nata "light", con el 19% de materia grasa. La vainilla no la cocí, sino que vacié la vaina en el líquido una vez cocido y enfriado; al Barbas le pareció más sutil que si la hubiera cocido, por lo que la haré así siempre.

Ingredientes (por persona):
  • 90 ml de nata
  • 30 ml de leche
  • 12 gr de azúcar
  • 2 gr de gelatina en láminas
  • una vaina de vainilla

  • Para el caramelo
  • 25 gr de azúcar
  • 5+10 ml de agua (no se usa toda a la vez)

En un bol de agua con hielo ponemos las hojas de gelatina y las dejamos ahí 10 minutitos. Después, las escurrimos bien del agua y las reservamos.
En un cazo calentamos a fuego medio la nata, la leche y el azúcar sin parar de remover; cuando salgan burbujitas por el borde y salga vapor, apagamos el fuego.
Añadimos las hojas de gelatina, que no tardan en derretirse.
Colamos la nata en un bol, que enfriamos dentro de otro que tenga agua con hielo para que se enfríe, sin dejar de remover; cuando esté frío, echamos dentro las semillitas de vainilla y removemos para que se desperdiguen en la nata.
Ponemos la panna en un recipiente y lo metemos en la nevera dos horas mínimo.
Mientras, hacemos el caramelo (según la receta, habría que enfriarlo como hemos enfriado la pannacotta, en un baño maría helado, pero yo prefiero hacerlo a temperatura ambiente): calentamos a fuego medio un cazo con el azúcar y los 5 ml de agua por persona, hasta que el azúcar tenga el color del caramelo. Entonces añadimos el resto del agua (10 ml por persona); chisporroteará un poco y luego tomará la consistencia del caramelo. (Al hilo de esto, el Barbas y yo creímos que nos habíamos cargado el cazo, pero salía como la cera fría de depilar, al cazo no le habría quedado un solo pelo, jeje).
Se sirve en un bol; para añadir el caramelo, lo sacamos del cazo y lo estiramos para que saque hilos, y esos hilos se ponen sobre la pannacotta.

La próxima vez me salto la parte del caramelo y lo hago con bayas (frambuesas, arándanos, moras...), cuyo sabor ácido va muy bien con la consistencia y el sabor de la pannacotta.

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