viernes, 30 de abril de 2010

Conejo con caracoles a la usanza aragonesa

En el Canal Cocina hay un programa llamado Los fogones tradicionales, donde gente común hace platos aragoneses de toda la vida en un fuego de leña (y esto es casi lo que más me impacta, yo sin fuegos graduables no valgo un celemín en la cocina). En este programa, cuyas recetas (por desgracia) no he visto publicadas en ninguna parte, hicieron este plato, que apunté mentalmente según lo veía, no para mí (que si el conejo no me gusta, los caracoles menos), sino para el Barbas.

Puede evocar los platos al chilindrón por la presencia del pimiento rojo y el tomate...
Ingredientes (por persona):
  • 1/4 de conejo cortado para ajillo
  • 1/4 kilo de caracoles (yo los he usado precocidos)
  • media lata de pimientos del piquillo asados
  • 1 tomate (yo lo he usado pelado de lata)
  • 1 diente de ajo
  • 1/4 cebolla
  • 1 vaso de caldo de carne o de pollo
  • 1 vaso de vino blanco
  • 1 patata mediana
  • aceite de oliva
  • sal y pimienta
Doramos el conejo en aceite de oliva en una cazuela de fondo grueso.
Cuando esté dorado lo sacamos, echamos los caracoles para que cojan el aroma, les damos dos vueltas y los sacamos.
Echamos la cebolla en gajos, el pimiento cortado en tiras, el tomate en tacos y el ajo picado y rehogamos, para que se ablanden bien.
Echamos el vino y dejamos que reduzca.
Mientras, freímos la patata cortada en daditos y la escurrimos en papel de cocina.
Agregamos el conejo al guiso y echamos el caldo; diez minutos después echamos la patata y los caracoles, para que se mezclen bien los sabores.
Probamos el punto de sal y sazonamos al gusto.
Damos un último hervor y servimos.
PD La receta entra dentro de pescados y mariscos porque el caracol es un molusco. Lo digo para lo sucesivo...

miércoles, 28 de abril de 2010

Fideos picantes ultrarrápidos

Esta receta la hago cuando me encuentro perezosa y no sé qué hacer. Es fácil, rápida y, pese a su aparente simplicidad, está buena. El Barbas le pone alioli, pero yo soy más rancia y me gusta así... La saqué de un libro de Canal Cocina, y me encanta.

Lo ideal es que quede con los fideos de punta, al menos en lo tocante al emplatado.
Ingredientes (por persona):
  • 100 gr de fideos cabellín
  • 200 ml de caldo de pescado
  • aceite
  • 1 ajo
  • 1 guindilla
Calentamos el aceite en una sartén y doramos la guindilla y el ajo en láminas (si a la guindilla le dejáis las pepitas y los nervios, picará más).
Cuando se dore el ajo, lo sacamos junto a la guindilla.
Doramos los cabellines en el aceite; cuando vayan cambiando de color, añadimos el caldo de pescado y cocemos el tiempo que indique el fabricante (que suelen ser 2 ó 3 minutos).
Cuando pase ese tiempo, servimos.
PD1. Se pueden añadir gambitas o verduritas al gusto, muy picadas, para que tenga más sustancia, si se toma como plato único.
PD2. Si usamos caldo de verduras, tenemos un plato vegetariano.

lunes, 26 de abril de 2010

Magret con salsa de granadas

El otro día, cuando hice los chiles en nogada, me surgió una duda no pequeña: ¿qué hago con el resto de la granada? Me puse a buscar en mis vademécums, y encontré esta receta que, coqueta, me guiñó el ojo profusamente. ¡Adjudicado! No en vano, yo sólo como fruta cuando viene acompañada de un delicioso magret de pato.

Rosa la salsa, rosa el magret, pero una mezcla de texturas y sabores idónea. Como siempre que hay pato...
Ingredientes (para 2 personas):
  • 1 magret de pato
  • 1 granada (con lo que sobró de los chiles en nogada, que fue casi toda, basta)
  • 10 cl de oloroso de Jerez
  • 10 cl de jugo de carne (yo usé caldo de carne)
  • pimienta negra
  • sal
Partimos la granada en dos y sacamos los granitos; (la verdad, disfruté mucho haciéndolo, es el equivalente frutal a explotar las burbujas de los plásticos de embalaje; es una fruta linda la granada, con todos esos granitos que emergen de entre los rincones), apartando unos granos para el final.
Las trituramos en la batidora y pasamos el resultado por el chino (yo suelo saltarme este paso, me gustan las salsas sustanciosas).
Ponemos la salsa tamizada en un cazo con el vino, pimienta negra recién molida, sal y el jugo (o el caldo) de carne, ponemos a ebullir y reducir hasta que quede la tercera parte del volumen inicial.
Mientras, limpiamos el magret, lo sazonamos, hacemos un corte en cruz en la piel (para que se haga bien y sin deformidades), y lo ponemos en una sartén sin aceite, previamente calentada, con la piel hacia abajo; como dije cuando el magret bocusien, 5 minutos por un lado y 3 por el otro (según lo hecho que nos guste el pato, y considerando que el pato muy hecho está muy duro).
Fileteamos los magrets, echamos la salsa por encima y decoramos con los granitos que habíamos apartado.
Lo que más me gustó de esta salsa es que se forma como una costra dulce; había comido una similar con mango, y me encanta haber logrado esa textura concreta.

Respecto a la guarnición, yo pondría unas patatitas a lo pobre (cortadas para tortilla, con cebolla, con ajo, perejil y comino), pero ese día sólo tenía arroz.

sábado, 24 de abril de 2010

Salsa pesto (sin ajo)

Este mes, el reto de Hecho en casa del blog México Sabroso versa sobre salsas y aderezos, como bien indica la imagen del evento.
El pesto tiene origen genovés, y aunque existen tarros que lo venden -una solución más espesa que la mía-, a mí me gusta hacerlo, darle la consistencia que me gusta; aunque tiene algunas variantes, yo uso siempre los mismos ingredientes.

Al parecer, se considera salsa provenzal, que por lo general tienen aceite de oliva y ajo (consideración que me salto, por lo que ya sé que mi pesto no es auténtico, vaya por dios). Debe su nombre a la albahaca aplastada (pestata, en italiano) que se le añadía.

Tiene múltiples aplicaciones; yo lo he usado en pasta (la más típica), para hacer una pizza vegetal y para aderezar pescado a la sal.
Ingredientes:
  • 2-3 dedos de aceite de oliva
  • 4-5 hojas grandes de albahaca fresca
  • un puñado de piñones
  • 1 diente de ajo (ingrediente que yo considero opcional, sobre todo para comer en pareja)
  • queso rallado parmesano
Ponemos en el vaso de la batidora los ingredientes (yo dejo el queso para el final, para que los cubra, y ésa es la medición que realizo de su cantidad).
Trituramos con la batidora y ponemos en una salsera o usamos a conveniencia.

miércoles, 21 de abril de 2010

Crema de turrón

Desde que comenzó el año, voy más o menos a un postre por mes, no porque no me gusten, sino porque me contengo, no debo... El de hoy lo vi en la web de un fabricante de caldos en pastilla, pero siempre lo leía en verano, cuando no había manera de acceder al turrón; después de navidades tampoco lo iba a hacer, sobre todo porque acabo saturada de dulces navideños. Este año he conseguido que me aparten unas tabletas de turrón de Jijona (del blando) para hacer experimentos (o I+D, que se dice ahora). Es sencillito, como suelen ser los míos, pero da un excelente resultado.

El turrón, dulce de origen árabe hecho de almendra y miel, es tan dulce, que este postre no requiere que le echemos azúcar...
Ingredientes:
  • 200 ml de nata para montar
  • 150 gr turrón blando
  • 1 chorro leche
  • 1 huevo
  • nuez moscada (para decorar)
Montamos la nata con la batidora y añadimos la clara para que se forme la espuma.
Batimos la yema con la leche y el turrón (yo eché más de un chorrito, porque el turrón es muy espeso y no se deshacía).
Lo mezclamos con la espuma de nata y clara de huevo y dejamos enfriar.
Servimos con un poquito de nuez moscada por encima.

sábado, 17 de abril de 2010

Chiles en nogada

hemc #43 - nuecesCynthia, de Aromas de mi cocina, es la anfitriona del hemc #43, correspondiente al mes de abril, y ha elegido como tema las nueces. Yo participo con esta receta, flor de la gastronomía mexicana, cuya salsa se compone de nueces, de ahí su nombre de nogada, y nata espesa. Inventada por unas monjas de Puebla, es increíble su sutileza, sobre todo considerando la sencillez de su elaboración.
Los chiles en nogada me suponían un reto; en primer lugar, porque es la primera receta mexicana de envergadura que emprendo; en segundo, porque el Barbas me había hablado de ella como una receta que no suele tomar en México porque suelen traer los chiles nadando en la salsa, y siempre termina por empalagarse: es un desafío, por tanto, hacer una receta mexicana para un mexicano y lograr que le guste. Yo tenía una receta de un libro, pero mi amiga Pato me dijo que se pasaba de elaborada y me facilitó la que ella hacía. Por lo que buena parte del mérito (al Barbas le ha encantado) es suyo...

Como he dicho más arriba, es una receta de origen poblano (de hecho, de allí son los chiles que se utilizan); hacerla en España puede plantear problemas de intendencia, sobre todo a la hora de comprar los chiles; gracias a la globalización y las conservas en lata, me pude comprar un bote para hacer la receta; no obstante, explicaré los pasos en caso de que tengáis la suerte de comprar los auténticos chiles.

En México suele hacerse para septiembre, cuando se celebran los fastos de la independencia: si os fijáis, el plato tiene los colores de la bandera mexicana: el verde de los chiles, el blanco de la nogada y el rojo de la granada.
Ingredientes (3-4 personas):
  • 6-8 chiles poblanos o una lata grandecita (vienen 8-10 chiles)
  • Para el relleno:
  • 50 gr carne picada de cerdo
  • 150 gr carne picada de ternera
  • 1/2 cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 1 puñado de almendras crudas picadas
  • 1 puñado de pasas de Corinto
  • 1/2 melocotón en almíbar.
  • sal
  • Para la nogada:
  • 2 puñados de nueces peladas (con su pellejito)
  • 1 vaso de nata espesa
  • una pizca de azúcar (la cantidad que se pueda coger pellizcando con los 5 dedos de una mano)
  • granos de granada
Si hemos encontrado chiles poblanos de verdad, los asaremos en el horno por los dos lados, los pondremos bajo papel de aluminio mientras se templan y los pelaremos, les quitaremos los nervios y las pepitas; si, por el contrario, contamos con una lata, los sacaremos del líquido de conservación, les quitaremos el rabo y las pepitas y los intentaremos conservar tan enteros como podamos, y pasaremos a hacer el relleno.
Para el relleno, rehogamos la carne picada en una sartén con aceite; cuando no queden partes rosas, añadimos la cebolla y el ajo picados muy finos y rehogamos hasta que se ponga transparente.
Entonces, agregamos las almendras, para que se hagan un poco en el rehogado; agregamos las pasas y cuando ya se hayan integrado y la almendra no esté cruda, agregamos un par de pellizcos colmados de sal (la cocina mexicana usa más la sal que yo, que soy una sosa de cuidado).
Dejamos que se integren los sabores, y echamos los melocotones picados, y mezclamos bien.
Apagamos el fuego y dejamos enfriar.
Cuando se temple el relleno, lo metemos en los chiles; para que parezcan enteros, nos podemos ayudar de palillos; los calentamos 2 minutos en el microondas.
Para la salsa nogada, ponemos la nata, las nueces y el azúcar en el vaso de la batidora y los mezclamos bien, probamos para que no se pase de dulzón (con el pellizco que hemos usado tiene que bastar).
Repartimos los chiles en tantos platos vayamos a servir, cubrimos con la salsa nogada (sin que llegue a encharcarse, como ya dije) y ponemos los granitos de granada por encima y servimos.
PD De forma inaudita para la comida mexicana (que no suele pegar con el vino), le va bien un vino blanco bien frío...

PPD En esta dirección podéis encontrar ingredientes para hacer comida mexicana.

jueves, 15 de abril de 2010

Conejo con setas y romero

El día de mi cumple le hice al Barbas este plato con setas de otoño (camagroc -Cantharellus lutescens- y trompetas de la muerte -Craterellus cornucopioides-), y repetí el domingo pasado; todo para él, porque a mí las setas no me quitan el sueño y el conejo me parece mucho hueso y poca chicha. En esta ocasión era una cesta con surtido de boletus, por lo que la calidad no era tan uniforme, pero aún así hay que confesar que se te llena la cocina -y la casa- de un olor a bosque muy rico.

Esta receta la saqué de un blog de cuyo nombre no puedo acordarme. Si la reconoces como tuya, deja un comentario y actualizo la entrada con la fuente correcta.

Esta vez me dejé de arroces y usé patata, frita anteriormente y añadida casi al final...
Ingredientes (por persona):
  • conejo cortado como para ajillo
  • 1/2 cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 1 vasito de vino blanco
  • 1 vaso de caldo de pollo (yo usé caldo de carne)
  • 1 puñado de setas al gusto (desde champiñón hasta donde quieras llegar)
  • 1 ramita de romero (en esta ocasión, lo hice con romero de bote)
  • pimienta
  • nuez moscada
  • pimentón dulce
  • sal
  • aceite de oliva
  • 1 hoja de laurel
  • 100 gr de patata
Limpiamos las setas de los restos de tierra (el Barbas usa un pincel que moja en un vasito con agua; ceremonioso, pero efectivo).
Doramos el conejo salpimentado en una cazuela de fondo grueso donde habremos echado aceite.
Retiramos el conejo y doramos la cebolla en juliana y el ajo machacado; cuando se doren, volvemos a añadir el conejo, seguidamente el vino blanco, que dejamos cocer hasta que se evapore.
Agregamos las setas ya limpias y cortadas en trozos uniformes, el pimentón, la nuez moscada, el laurel, el romero y rehogamos.
Transcurridos dos minutos, vertemos el caldo, reducimos el fuego y dejamos cocer.
Mientras se va reduciendo el caldo, pelamos las papas, las cortamos como más nos guste (láminas, tacos...) y las doramos en una sartén con aceite; las escurrimos.
Cuando queden unos 15' para que termine la cocción del conejo (tiene que quedar caldo, pero no estar encharcado) agregamos las patatas al guiso y dejamos cocer todo junto, aún tapado.
Antes de que el caldo se consuma del todo, apagamos el fuego y dejamos reposar unos cinco minutos.

lunes, 12 de abril de 2010

Arroz con percebes y almejas

Este plato surgió de un capricho: al Barbas se le antojaron unos percebes; yo no sabía cómo prepararlos porque no es un ingrediente muy cotidiano que digamos, pero busqué en mi creciente biblioteca gastronómica hasta hallar esta receta tan sencillita en lo que se refiere a elaboración... Ahora, cuando se le antojan percebes, los asocia con este plato, por lo que podemos hablar de éxito, ¿no? Por lo que el sábado, en el mercado de la Boquería, y aprovechando que éste es el último mes con r (que, según dicta la sabiduría popular, son los mejores para el marisco), nos liamos la manta a la cabeza y conseguimos un manojito de percebes y otro de almejas...

Según la receta, el azafrán mata el sabor del plato; yo le eché dos hebrillas, y, cuando menos, adorna...
Ingredientes (por persona):
  • percebes
  • almejas
  • arroz
  • caldo de pescado
  • cebolla
  • ajo
  • 2 hebras de azafrán (opcional)
  • perejil
Ponemos las almejas en un cuenco con agua fría y salada para que se abran y vayan soltando la tierrilla que puedan tener.
Ponemos a hervir el caldo; cuando rompa el hervor, echamos los percebes; cuando vuelva a romper a hervir, los sacamos; colamos ese agua para desechar la tierra que puedan traer los bichos (sobre todo, si traen la roca incorporada).
Picamos la cebolla y el ajo y los ponemos a rehogar en una cazuela de fondo grueso.
Cuando la cebolla empiece a transparentar, añadimos el arroz y le damos unas vueltas.
Echamos dos tazas y media por cada taza de arroz (obviamente, del agua de los percebes que hemos colado, más sustancia imposible).
Movemos para que no se pegue, y, si queremos (y tenemos), echamos las dos hebrillas de azafrán.
Cuando falten cinco minutos, espolvoreamos perejil picado y ponemos las almejas para que se abran.
Antes de servir, ponemos los percebes sobre el plato... et voilà!

viernes, 9 de abril de 2010

Magret bocusien

Hace cosa de unos seis años, cuando todavía hacía mis primeros pinitos (alternaba pasta con otros platos), me compré el libro de Paul Bocuse La cocina del mercado; yo entonces no sabía quién era este buen señor, pero me fijé en una receta de magret de pato que no me pareció difícil, y la abordé, siguiendo religiosamente los pasos que marcaba. En un momento dado (al final), decía escalopar el magret, y ahí se me cayó el alma al suelo: para mí, hasta ese día, escalope era una milanesa, un filete de ternera empanado; yo sí que estaba empanada, como veréis: busqué en mis fuentes (¡no tenía glosario!), sin lograr dirimir qué significaba escalopar, y decidí poner el magret tal cual. En el momento de servir (segundos más tarde), le dije al Barbas: esto quedaría mucho mejor cortado en filetes. Empezaba a saber cómo servir un plato, aunque no sé si lo hubiera explicado bien en un libro...

En el libro se llama Filetes de pato (lo que hace inexplicable que no se me ocurriera antes lo de cortarlo en filetes), y el acabado del autor es ligeramente distinto que el mío, amén de que nosotros le añadimos tomillo y romero; siempre nos hizo gracia que hablara de cubrir el magret con esta excelente salsa, como si no tuviera abuela, y durante mucho tiempo lo llamamos pato excelente o pato de la excelente salsa; ahora que sabemos quién es Paul Bocuse, adjetivamos su apellido en el título porque, tratándose de él, la excelencia se supone.

Aquí el magret perfectamente escalopado (o fileteado). Si lo hacéis, no os paréis mucho tiempo a hacerle fotos, que se puede quedar frío...
Ingredientes (para 2 personas):
  • 1 magret de pato
  • 2 ó 3 escalonias
  • 1 cucharada de armagnac (o coñac)
  • 1 vaso de vino tinto (Bocuse usa Borgoña, yo uno más barato)
  • mantequilla
  • tomillo y romero (opcional)
Se pueden hacer unos cortes en la piel para que se haga mejor sin deformarse.
En una sartén sin aceite ni mantequilla, ponemos el magret por la parte del lomo; tras mucho consultar y experimentar, y como a nosotros nos gusta bastante crudito, lo dejamos tres minutos por el lado de la piel y dos por el otro lado a fuego medio, comprobando el grado de tueste; pero es recomendable que lo tengáis 5 minutos por el lado de la piel y tres por el otro a fuego más suave que el medio; al sacarlo, lo tenemos tapado y a buen recaudo; se puede meter en el horno muy tibio para mantenerlo caliente (entonces, puede ser aconsejable tenerlo menos tiempo en la plancha, pues el pato muy hecho es un za-pato).
En la grasa que queda, echamos las chalotas picadas y rehogamos.
Cuando se ablanden, añadimos la cucharada de brandy, y dejamos que se evapore el alcohol.
Agregamos el vaso de vino, y dejamos que se evapore el alcohol.
Añadimos la mantequilla, que densa la salsa y cuando esté a medio derretir, si se quiere, se añaden las especias.
Mientras, escalopamos el magret y lo ponemos en el plato.
Cuando ya esté densa y reducida, echamos la salsa sobre el magret (yo pongo las escalonias sobre los escalopines) y acompañamos con arroz y rúcula.
Servimos al momento.

jueves, 8 de abril de 2010

Concurso Dando la lata

Hoy no publico ninguna receta, pero sí una noticia: he ganado mi primer concurso de cocina. Todavía me tiemblan las piernas, porque estaba muy insegura sobre la efectividad de la receta. Pero ya veis, entre casi trescientas han elegido mi mus de caballa con mermelada de higos. ¡Qué contenta estoy! Aquí podéis ver las recetas escogidas. El premio es un lote de conservas gallegas (de las que se beneficiará, sin duda, el catador oficial, esto es, el Barbas), el delantal, el cuaderno y el boli de canal cocina, amén de un subidón de autoestima que no se paga con dinero.
El premio traía: un carrito de la compra, un delantal, un cuaderno (con todos los que tengo, al Barbas casi le da la calambrina) y un boli de canal cocina, más 8 latas de conserva gallega: huevas de merluza en aceite de oliva (¿listos para enfrentarnos al sushi galaico?), berberechos al natural (para tapa o para ensalada), mejillones en escabeche, chipirones rellenos en aceite de oliva (con esto hacemos media comida, con un tazón de arroz), navajas al natural, zamburiñas en salsa gallega, ventresca de atún en aceite de oliva y bonito del norte en aceite de oliva (estas dos últimas, para un plato también, nada de tapas). El Barbas ha bajado corriendo y se ha relamido, se las ha llevado y las ha guardado él... ventajas de ser el catador del Horno.

martes, 6 de abril de 2010

Triunvirato de minibúrguers

La otra tarde estábamos en una terraza de la Rambla, y vi esta tapa, que yo misma había hecho, en versión simplificada, alguna vez, y me propuse hacerla de nuevo; obviamente, en el bar aquél no eran tan redichos al llamar al plato, pero éste es el nombre que se ha ocurrido...

De izquierda a derecha, minibúrguer de roquefort, de ajo y perejil (con escalonia caramelizada encima) y de mostaza.
Ingredientes (por persona):
  • 99 gr de carne picada de ternera
  • una porción de roquefort (o queso azul, o gorgonzola...)
  • una cucharada de mostaza de Dijon
  • un huevo
  • pan rallado con ajo y perejil
  • pan rallado normal
  • 1 patata pequeña
  • 2 escalonias grandecitas o media cebolla pequeña
  • 2 sobres de azúcar moreno
  • vinagre
  • aceite
  • una cucharadita de alcaparras (opcional)
Separamos la carne picada en tres platos, de manera que haya la misma cantidad en los tres.
Minibúrguer 1: Trituramos el queso con un tenedor y lo mezclamos con la carne, dándole forma y dejando que se cohesione.
Minibúrguer 2: Echamos mostaza, las alcaparras (si lo deseamos) y un poquito de pan rallado sin añadidos y lo mezclamos bien con la carne hasta cohesionarlo y dar forma de hamburguesa.
Minibúrguer 3: Marinamos la carne con un huevo batido y pan rallado con ajo y perejil para que se forme la masa.
Mientras se marinan las hamburguesas, pelamos las patatas y las cortamos en plan para tortilla (o en plan onduladas, como en la foto).
También cortamos las escalonias a lo largo (o la cebolla en aros) y las hacemos con aceite a fuego medio-bajo hasta que se pongan transparentes; en ese momento, añadimos el azúcar moreno y lo dejamos a fuego bajo para que se vaya caramelizando; cuando queramos acabar el proceso (que lleva tiempo), le echamos una cucharadita de vinagre y apagamos el fuego.
Hacemos las hamburguesas en una sartén pequeña con un poco de aceite, si es por separado mejor, para que no se mezclen los sabores, y con cuidado para que no se deshagan, y las servimos en el mismo plato con la cebolla por encima y las patatas al lado.

domingo, 4 de abril de 2010

Ensalada Elísea

Tras muchos meses a plan y sin comer fruta, en parte porque no soy la mayor fan y en parte porque no me dejaban (y en eso es en lo que más caso he hecho a la dietista), el cuerpo empezó a pedirme algo de fruta; al principio la comía furtivamente, aunque luego me permitieron comerla un día a la semana.

Y en ésas estábamos, cuando mi padre me habló de esta receta que hace su compañera, Elisa (de ahí el nombre de la receta, dando crédito y que no se diga), aunque le añadí dos ingredientes para que entre en los preceptos de mi dietista.

Esta receta requiere bastante aliño, para que la abarque toda.
Ingredientes:
  • Canónigos (o berros, a gusto del consumidor)
  • 1 pera conferencia por persona
  • 100 gr de salchichas alemanas de cóctel por persona
  • picatostes al natural
  • aceite de oliva virgen
  • vinagre de jerez o al estragón
  • mostaza de Dijon
  • sal y pimienta
En una ensaladera ponemos los berros, la pera en láminas, los picatostes y las salchichas escurridas.
Hacemos la vinagreta francesa (aceite, vinagre y mostaza) abundante y la echamos sobre la ensalada.
Servimos.
Y si quitamos las salchichas, 100% vegana.

jueves, 1 de abril de 2010

Stifado con conejo

La otra tarde estaba viendo el canal viajar, donde la enésima cocinera anglosajona viajaba a Grecia; en Creta se marcaba este estofado (Stifado parecen llamarlo por esos lares) con conejo que me hizo recordar los dos cuartos que guardaba en el congelador y programarlo para el día siguiente. Supongo que es más frecuente hacerlo con cordero, pues la oveja abunda en Grecia, pero con la novedad me dio por probar esta variante.

En vez de tirar de olla exprés, preferí hacerlo a fuego lento, para que se concentraran los sabores...
Ingredientes:
  • Un conejo cortado en cuartos (tantos cuartos como comensales tengamos)
  • escalonias
  • puré, concentrado de tomate o tomates pelados de lata (yo usé esta modalidad)
  • tomates en rama
  • orégano
  • laurel
  • vino tinto
  • guindilla roja seca (yo usé aceite a la guindilla)
  • aceite de oliva
  • caldo de pollo o verduras o, en su defecto, agua
  • sal y pimienta
Doramos el conejo en la cazuela que vayamos a usar.
Cuando esté dorado por ambos lados, lo retiramos y añadimos las escalonias peladas y partidas en dos, y damos unas vueltas.
Añadimos el puré de tomate (o los tomates de lata cortados) y damos más vueltas al guisote.
Si usamos guindillas de verdad, las agregamos -despepitadas, por la cuenta que nos trae-, y volvemos a remover.
Volvemos a echar el conejo y agregamos el vino, dejando que se evapore el alcohol.
Echamos el caldo, los tomates en rama cortado, el orégano y el laurel y cocemos media hora o tres cuartos a fuego lento con la cazuela tapada.
La guarnición ideal es, una vez más, el arroz blanco.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...