Guisote de morcillo
El Barbas respiró hondo cuando le dije que no haría el aspic ruso de carnes que había planeado para el HEMC; por un lado, él no es un forofo de las gelatinas; por otro, yo estaba un poco tocada por mi dolor gingival, y, aunque parezca no estar relacionado, no tenía yo ganas de hacer un plato nuevo y laborioso del que no estaba segura que me fuera a encantar. Pero ya había sacado el morcillo y el pollo del congelador y no podía volver a meterlos, por lo que, como la tele, tuve que contraprogramar. El pollo dará lugar a otra entrada de aire siciliano (voy a capitalizar el libro que me trajo mi padre, jeje), pero ¿y el morcillo? ¿en agosto? Tenía dos opciones: una turca-casi-siria con pistachos y todo (al Barbas le hubiera encantado, pero yo no tenía ganas de nada al este de Sicilia) y un morcillo guisado como en la costa cantábrica; estaba cantado: la receta española. Pero se hacía tarde, y tenía que recurrir a la olla exprés; en cualquier caso, siendo morcillo, iba a usar la olla exprés...