Sopa de cebolla
La sopa de cebolla es un clásico de la cocina francesa y, más concretamente, parisina: un plato noctámbulo, tanto para quienes trasnochaban por vicio como para quienes lo hacían por obligación (currantes, vaya). En este caso, he seguido (con variaciones no harinosas) la receta de Escoffier, que viene a ser el abuelo de la cocina francesa.

Ingredientes:
Cortar la cebolla en rodajas finas.
Rehogarlas en mantequilla (¡no olvidemos que es una receta francesa!).
Cuando esté dorada, añadir el caldo y dejar que cueza unos 10 ó 12 minutos.
Escurrir la mayor parte de la cebolla y dejar el resto de la sopa a fuego muy suave (que siga caliente, pero que no se evapore apenas).
Tostar el pan.
Mezclar la cebolla con el queso rallado y disponerlo sobre el pan.
Poner el pan en la sopa (se sumerge ligeramente, porque con la cebolla y el queso pesa más que el caldo).
Gratinar la sopa en el horno (que estará a tope con sólo la parte de arriba encendida).
Para servir y que no se estropee la composición del plato, podéis usar una espumadera para poner el pan en el plato.
Ingredientes:
- cebolla
- caldo de verduras
- pan de molde (o pan de hogaza)
- queso rallado (en polvo para que mezcle mejor)
- mantequilla
Cortar la cebolla en rodajas finas.
Rehogarlas en mantequilla (¡no olvidemos que es una receta francesa!).
Cuando esté dorada, añadir el caldo y dejar que cueza unos 10 ó 12 minutos.
Escurrir la mayor parte de la cebolla y dejar el resto de la sopa a fuego muy suave (que siga caliente, pero que no se evapore apenas).
Tostar el pan.
Mezclar la cebolla con el queso rallado y disponerlo sobre el pan.
Poner el pan en la sopa (se sumerge ligeramente, porque con la cebolla y el queso pesa más que el caldo).
Gratinar la sopa en el horno (que estará a tope con sólo la parte de arriba encendida).
Para servir y que no se estropee la composición del plato, podéis usar una espumadera para poner el pan en el plato.
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